miércoles, 14 de mayo de 2025

Queso en aceite (Cheese in olive oil, Fromage à l'huil)

 


Como sabéis, el aceite de oliva es uno de los oros líquidos de España, especialmente en el sur, en Jaén precisamente, de donde proviene mi abuela por parte materna y su familia, Isabel, Isabel Vico Garrido. En el pueblo de mi padre, Tomelloso, que es conocido también por su buen queso, además de por cierta falta de pragmatismo (falta de adecuación al contexto lingüístico o tomarse las cosas "al pie de la letra", o ser un poco "animali(s)tos de brutos"), es costumbre conservar el queso, que antes fabricaban los cabreros y ovejeros en casa, en aceite de oliva. Esto ayuda a conservar el queso sin que le salga moho o se quede duro, nuestros buenos quesos. Antes, se guardaba el queso en aceite (de oliva) en las cuevas, que eran cavidades amplias bajo el suelo en donde los manchegos guardaban sus productos para ser comidos todo el año y no solo durante las fechas de recogida de los campos o de elaboración de los quesos o el vino; ahora, aunque sigue habiendo cuevas, pues la gente usa mucho más los frigoríficos o neveras o cámaras frigoríficas pequeñas si tienen por ejemplo congelados...

En las cuevas de por la zona, ocurrían también otras cosas: no poco a menudo, eran lugares santos para los judíos conversos, donde seguían practicando sus rituales o manteniendo su tradición como podían después de la expulsión de los judíos por parte de Isabel la Católica, e incluso pese a la Inquisición Española. Pero bueno, a lo que íbamos, si compráis un queso machego o muchísimos peninsulares
podéis conservarlo en aceite de oliva más tarde, en vuestras tinajas o cacharros de loza o en los túperes ahora o "cacharros" o recipientes que os gusten a vosotros/as.

Los que uséis nevera, sacáis un poco de queso antes de coméroslo, un rato antes, una hora o por ahí, depende del clima, y así el aceite se derrite y es como está bueno el queso, después de un rato fuera de la nevera.

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